“El 28 de diciembre de 1996, día de los inocentes, di a luz a mi cuarto hijo, una niña que nació por cesárea, pues tuvo complicaciones en el momento del parto debido a que su corazón latía más lentamente cada minuto y peligraba su vida. Nació a las 4:45 a.m.; en ese momento la pediatra de turno me dijo: “–Mírala bien, es una niña”. La observé con detenimiento y me pareció linda. Sin embargo, la doctora insistía... “–Pero mírala bien”. Me preocupé y empecé a contarle los deditos para ver si tenía algo raro pero no noté nada diferente me siguió pareciendo muy linda... ¡Era mi bebé!. Más o menos a las 10:00 de la mañana, mi esposo me dijo llorando que la niña estaba bien, que se encontraba en la incubadora, que era una niña linda... pero que posiblemente tenía Síndrome de Down.

En el año 1999 se inició el proyecto con la intención de brindar a cada uno de los niños y niñas en la etapa de preescolar la posibilidad de desarrollar la inteligencia que potencialmente tienen con la implementación de programas de estimulación adecuada apoyándonos en el modelo de enseñanza precoz el cual fue creado en los años 60 para atender las necesidades de niños y niñas con alguna discapacidad; cognitiva, motora o sensorial. Fue tanto el éxito obtenido que se empezó a implementar en niños sin ninguna discapacidad o condición especial dando como resultado niños y niñas que a los tres años realizaban actividades que un niño promedio alcanza a los 5 ó 6 años.

La filosofía de nuestra institución se enmarca en un modelo de escuela inclusiva. Desde su inicio se integró al aula regular a algunos niños con necesidades educativas especiales. Frente a las diversas experiencias entendimos que no solo los niños “especiales” tienen necesidades educativas especiales sino que TODOS los niños, niñas y jóvenes tienen necesidades educativas especiales; todos tienen su manera especial de aprender, tienen gustos diferentes y habilidades diferentes. A partir de esas experiencias nos dimos cuenta de la importancia de la educación personalizada e individualizada pues nos permite ofrecer a cada niño lo que cada niño necesita. También entendimos la necesidad de que el currículo fuera diferente, debía ser un currículo flexible que le permitiera al colegio adaptarse al niño y no el niño a al colegio.